martes, 16 de febrero de 2010

Verano



Esa tarde llovieron mariposas. Caían a una velocidad tan grande, que explotaban en el suelo como pinceladas de colores. Visto desde arriba parecía un Pollock del mismísimo tamaño del universo.
Ese día, la lluvia abandonó su gris compañero para unirse a las estridentes maravillas de los arco iris. El sol ya no resplandecía. Nadie lo recordaba.
Esas mariposas; mariposas cometiendo suicidio a cambio de devolverle la vida al mundo, sacrificando sus cortos tres días de vida por la felicidad ajena.
¿Que si fue un milagro? ¿que si un fenómeno natural? Nada de eso. Fue algo mucho más simple y hermoso. Sucedió el día en que se conocieron. Caminaban por el mundo encontrando algunas razones para estar en él, pero nada sobrenatural como para valorarlo; andaban y desandaban los minutos con la rutina envolvente cuasi asfixiante de la vida sin pasiones. Eran dos corazones rotos que vagaban por el aire, que respiraban entrecortado y se alimentaban de fantasías que siempre morían siendo sólo eso: fantasías. Eran almas que sonreían de a ratos. Eran almas que sin llorar, personificaban la tristeza.
Pero esa tarde, ese día tan igual a todos los demás, lleno de los mismos rostros y las mismas desafinadas melodías, ese día cambiaría la mirada para siempre.
Ambos acostumbrados a vivir alegrías sólo en su imaginación, jamás pensarían un encuentro tan perfectamente insólito: descubrirse en sueños. ¿Que si fue un milagro? ¿Qué si existen las coincidencias? Nada de eso. Fue la vida decidida a regalarles aquello que jamás habían tenido y que, de tanto palparlos, sabía que la única manera de cruzarlos era en su misma soledad, en esas horas en que ni siquiera podían ser dueños de su propio mundo, porque la vida estaba decidiendo por ellos.
La rutina los ahogó en el hastío del calor y la humedad urbana. Y de repente, sin más razones que las razones mismas, llovieron mariposas, el cielo fue puntitos de colores, el suelo fue lienzo de artistas y ellos se encontraron con la mirada, se descubrieron únicos. Se desvanecieron todas las demás personas, desaparecieron las cosas. Eran ellos dos y una galaxia de mariposas en multicolor. La vida les enseñó las sonrisas, la piel y la felicidad eterna envuelta en dos almas destinadas a unirse para siempre, en sueños, hasta que alguno despertase.

papel maché




Tristeza que no se puede disfrazar.
Amor que es encerrado en cajitas
Que seguramente
Son de papel maché.
Nunca hice de verdad papel maché.
Pero vos sabes
Que cada vez que surgía una idea
Era seguramente en papel maché.
Sin embargo
Nunca hice papel maché
Sino papeles cortados y llenos de pegatina
Que quedaban parecidos
Pero nunca era igual.
Porque el papel maché tiene una magia especial.
Por eso siempre te decía
Que eso quería hacerlo en papel maché.
Y hoy quisiera ser esa cajita que guarda los recuerdos
Y puede cerrarse
Y tener colores brillantes por fuera
Y parecer la alegría misma
Más allá
De que adentro suyo
Contenga los recuerdos
De lo que hoy duele tanto
Y por fuera se ve negro
Al igual que por dentro.
Porque no soy una cajita
Ni tampoco papel maché.
Soy una forma que no alcanzó su forma
Y un alma que perdió su alma
Soy tinta china que cayó en el piso
Y ni siquiera dejó una mancha
Hoy me siento
Como esas tantas hojas
Que algún día quise dibujar
Y siempre quedaron debajo
De la hoja dibujada.
Hoy me siento el lápiz comprado en Disney
Que ha quedado de recuerdo en mi vasito violeta.
Hoy me siento todos los colores
Que nunca me gustaron.
El azul. Soy azul marino.
O amarillo patito, que tampoco me gusta
Por exceso de palidez.
Salmón. Color que ni siquiera existe.
Naranja clarito. Salmón.
Rosa. Nunca fui rosa, hasta hoy.
Aunque dudo de ser rosa
Porque rosa me imagino mujer.
Y nunca tampoco, me sentí demasiada mujer.
Hoy soy corel, no illustrator.
Y sobre todas las cosas
Por más que quiero
No alcanzo a ser mi pegatina de siempre
Ni soy una cajita de papel maché.

mundos



























Mi lugar en el mundo.
Sin querer te confundí con él.
Te transformaste en mi cajita feliz.
Fuiste juntando mis partes caídas
Una a una, despacio y con tiempo;
Armaste la casa en el árbol
Para que me subiera cada día
Cuando quería apartarme de todo
Lo que me hiciera mal.
Menos de vos
Que pasaste a ser todo lo demás.
Mi lugar en el mundo.
Hoy floto
O gravito
O simplemente estoy durmiendo
Porque no hay más mundo para mí
No hay pasto
Ni cielo
Ni flores.
Sólo hay lluvia
Que es lo único real
Que sigue existiendo después de vos.



























Hoy no estoy
Sino más afuera de mí misma que nunca.
No hubo ayer
No hay mañana.
La casita en el árbol
Se fue con el viento
Y no tengo donde refugiarme
Ahora que hace frío
Y todos se han ido.

Es mi culpa este dolor.
Mi cajita feliz
Mi casita en el árbol.
Y la tormenta se llevó todo
Y se olvidó de mí
O me dejó a propósito
Para que aprenda
Que mi lugar en el mundo
Tengo que ser yo.
Y no puedo hacer otra cosa
Más que llorar
Y ser lluvia
La lluvia que es lo único real
Que sigue existiendo
Después de vos.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

suposiciones





















Se supone que es el destino
O el azar
Casualidades de lo buscado
O encuentros desesperados
Se supone que es sólo un momento
O el camino completo
Piedras superpuestas y filosas
O adoquín constante
Se supone que es agua salada de mar
O lágrima que no cesa
Lluvia torrencial que inunda
O agua que cae bendecida
Se supone que la espera
O la desesperanza
El lamento del error que no se aprende
O el aprendizaje del duelo ya sufrido.

























Se supone que ya sepa
Que no sufra
Que no espere
Que no llore
Se supone que no duela
Que no lastime
Que no mate
Que no ame
Se supone que nada de todo esto fuera cierto
Que la caricia llegara cálida
Y la mirada serena
Que te esperara sonriendo
Que te pensara sintiendo
Que ya nada fuera incompleto
Que ya todo fuera derecho
Y camino certero
Y verdad verdadera.




















Se supone que el mar y el viento
El sol cayendo
Los peces
La gente caminando
El mundo sobreexpuesto
Mi pincel
Tu mirada
La tranquila sensación de lo correcto
De haberte encontrado
Sin buscarte
De que fueras el círculo
Que cierra
Tu mano sosteniendo
Lo que antes caía
Tus brazos conteniendo
Lo que antes dolía.
























Se supone que era sólo tiempo
Para que fuéramos un universo
Constelaciones
Galaxias
Estrella fugaz del deseo
Que no llega
Que se supone
Se suponía
Pero nada
Una vez más
El deseo ha muerto.

lunes, 1 de junio de 2009

milagros



De repente, el milagro sucede.
Levanto la mirada y sólo quiero volar.
Vuelo, felicidad inmediata.
Viaje hacia adentro desde todos mis lados.
Lluvia de razones suficientes.
Ganas de ir al otro espacio.
Ruptura de los límites.
Muchos cielos y yo con alas.





Miro hacia el mar y encuentro mi reflejo.
Ahora brilla el alma, huele a sal.
Llama que quema. Esperanza.

miércoles, 18 de febrero de 2009

:: decisiones ::



Una silla donde reposa lo mortal.
Agua que toca los pies y me reconoce viva.
Una ventana sin cielo.
Una escalera quebrada que conduce a lo no visto.
Un tren que parte y hace vibrar los vidrios.
Las montañas que observan.
La ropa que bautizó la lluvia.
Un arco iris repleto de humedad.
Llamadas que me mantienen en tierra.
Palabras sueltas, palabras lógicas, palabras.
Una estampilla que recuerda las sombras del pasado.
Tentaciones convertidas en acciones.
Expectativas que no cubro.
Una mano que me quiere salvar.
Una cicatriz curada.
Una cicatriz que connota mi existencia.
Decisiones que no llegan.
Pensamientos que abruman.
La vida se hace pasado en segundos.
Pienso y ya ha sucedido.
Las horas llegan.
Las horas pasan.
Las horas asfixian.




Mientras tanto recuerdo el circo.
Domingos de circo, de helado, de Super Park, de abuelos.
Domingos de hamacas.
Felicidad que entonces era más que eterna.
Felicidad que podría haber guardado en los bolsillos, para días como éstos.

Entre medio de mi enojo, de mi visión pesimista de ese día…dibujo a una mujer feliz, tranquila, reposada. La contemplo mirándome y empiezo a reír. Qué irónico. Ojalá me entendiera.
Una mirada fija y una sonrisa tan inmutable y roja que terminó alegrándome.

jueves, 5 de febrero de 2009

:: miedos ::

Yo me acuerdo
De cuando era alegre
Y la vida no pesaba
Y los sueños
No significaban.



Yo me acuerdo
De cuando era aquella
Que ahora veo
Y está del otro lado del espejo
Callada
Esperando
Ser despertada
De la pesadilla



Yo me acuerdo
De la noche que pesaba
Y los ruidos
Y las formas que se veían
Cuando había luna
Y pasaba por la ventana



Me acuerdo de la lluvia
En mi casa vieja,
de los árboles molestos
ante el viento



Me acuerdo de ese cuadro que me quitaba el sueño,
pobre Chaplin que daba miedo.